Recomendaciones de lectura mexicana (parte 2)

La literatura mexicana es una delicia. Este país le ha aportado un importante repertorio literario digno de admiración a nuestro idioma. Esta bella tierra es tema de inspiración a las letras, teniendo muchos acérrimos lectores que disfrutan de cada una de ellas.

 

  1. Bestiario” – Juan José Arreola

Existen pocos libros en la literatura mexicana con la mordacidad y la elocuencia de Bestiario. En cada una de sus viñetas de efecto lapidario, en los trazos de su estilo, en los vuelos de su ingenio y en la oportuna agudeza de su erudición aparece el narrador impecable que fue Juan José Arreola (1918-2001). Sus páginas conjugan su pasión por el ensayo breve y el poema en prosa. Sus imágenes no son menos evocadoras que las del célebre Manual de zoología fantástica de Jorge Luis Borges, ni menos naturalistas que los fabulosos inventarios que se han creado en torno al reino animal.

  1. La región más transparente” – Carlos Fuentes

La región más transparente de Carlos Fuentes retrata la ciudad de México en los años 50. Se trata de una novela intensa, que mezcla la historia de México, con los últimos balazos de la revolución mexicana, con un entramado de personajes que van desde la burguesía surgente hasta adinerados venidos a menos y prostitutas. La novela representa un mural simbólico de la mezcla de clases.

  1. El Jardín devastado” – Jorge Volpi

Tras la invasión de los infieles el infierno se desata en Irak y un demonio, cada vez más asqueado ante la vileza que atestigua, acompaña a una mujer que busca entre los muertos a quienes ama. Nos asediamos, nos traicionamos, nos torturamos, nos destruimos. Y luego esperamos al siguiente de la fila. No hay crimen: los inocentes irán de cualquier modo al paraíso.

  1. Nadie me verá llorar” – Cristina Rivera Garza

Corre el año 1920 y Joaquín Buitrago, que por azares de su atormentada vida acaba dedicándose a fotografiar a los internos del manicomio mexicano La Castañeda, se topa de pronto entre las mujeres a las que retrata con Matilda Burgos. Obsesionado por la identidad de esta enferma, pues cree haberla conocido años atrás en el célebre burdel La Modernidad, trata de recabar información sobre ella. Como Joaquín descubre poco a poco, Matilda, nacida en los campos donde se cultiva la olorosa vainilla, llegó de niña a la capital para caer en manos de un pariente que la utilizó para poner en práctica una singular teoría médico-social. La marea de recuerdos, de la que va surgiendo la turbulenta existencia de Matilda, provoca también en el fotógrafo una reflexión sobre su propia vida y sobre los motivos de su dependencia a los narcóticos. Y tal vez atisben los dos un porvenir que los redima de la derrota moral y psíquica en la que se encuentran. Sea como fuere, el viaje al pasado habrá valido la pena. 

  1. Como agua para chocolate” – Laura Esquivel

Una novela sorprendente, inolvidable, cuyo tema gira en torno a un amor imposible para cuya consecución la protagonista recurrirá a las artes culinarias. Bajo la apariencia de un folletín por entregas y encabezando cada capítulo con una receta, esta historia mágica convierte la gastronomía en un código de sensualidad cargado de penetrantes aromas, de colores deslumbrantes. Tita es la pequeña, vive en un rancho con sus hermanas y sus sirvientas, y pese a saberse condenada a no poder gozar del amor por tener que hacerse cargo de su madre, no renunciará a Pedro. Él también la ama, pero se casará con su hermana Rosaura para poder seguir cerca de ella. Tita se refugia en la cocina y se entrega a la elaboración de platos mágicos capaces de transformar las emociones y el comportamiento de quienes los prueban, a la espera de que su trágico destino se cumpla.