Una inspiradora historia de una gran maestra

En la primaria Ford 92, la maestra María del Rocío Hurtado les dio un proyecto a sus alumnos que cambiarían a la comunidad.

Desde hace un par de años, los alumnos de la maestra se habían dado cuenta de la importancia de separar la basura y evitar dejar tirados restos de comida en el patio de la escuela.

“En la escuela tenemos una banquitas donde los niños se sientan a comer, todas blancas… eran guindas y ya estaban blancas de excremento (de palomas), ese excremento que luego puede ser dañino”, explicó la maestra.

Debido a esto, los alumnos de la maestra María se dedicaron a recolectar el desperdicio en una cubeta para elaborar composta. Con esta acción, se dieron cuenta que las palomas se fueron solas, sin tener que ahuyentarlas, y por consecuencia, el patio regresó a estar limpio.

A partir de este suceso, los niños comenzaron a cambiar sus hábitos de manera paulatina y voluntaria, tanto así que, cuando el tiempo del proyecto escolar había terminado, los alumnos de esta maestra le pidieron continuar con la separación de basura.

Poco a poco, los padres de familia comenzaron también a separar la basura en casa y a juntar los materiales que pudieran vender por kilo —como: cartón y botellas de plástico—, con lo que empezaron a juntar dinero, que inicialmente serviría para una salida escolar.

“Cuando empezamos a vender cartón y botellas, porque acumulábamos cada vez más, nos dimos cuenta que el dinero era poco”, y es que, relató la maestra, “la primera vez reciclamos 59 kilos de cartón. Lo llevó un papá en una camioneta y cuando regresó nos dio 26 pesos”.

Al ver tan poco dinero, María del Rocío pensó que sus alumnos se desanimarían; sin embargo, la respuesta de los estudiantes fue “maestra, tenemos qué juntar más cartón”.

Con el paso del tiempo juntaron más dinero, pero cuando estaban cerca de la meta para poder realizar su salida escolar, los niños decidieron cambiar el destino de los ahorros para ayudar a un albergue para perros callejeros.

Este año, los estudiantes van a apoyar con el dinero ahorrado a una exalumna de la primaria, de 14 años, que tiene leucemia.

Gracias a estas acciones, esta maestra con 27 años de experiencia docente recibió el pasado 6 de septiembre el Premio ABC 2017, otorgado por la organización Mexicanos Primero.

Al igual que María del Rocío, Carlos Alberto Villarreal, de Zacatecas; Carlos Máximo Lozano, del Estado de México; José Dolores Chan, de Yucatán; Marbelia Molina, de Guerrero; Ricardo Enrique Cetina y Rogelio Ake, de Yucatán, recibieron el reconocimiento.

Estos maestros y directivos de diferentes estados fueron elegidos de entre 363 postulantes al premio, que se otorga a docentes de educación básica en escuelas públicas por su desempeño.

Los ganadores recibirán una beca para estudiar un diplomado sobre liderazgo y calidad de competencias directivas y docentes, una computadora personal, una biblioteca educativa y una estancia para estudios en el extranjero.

La maestra María del Rocío dice estar satisfecha de su labor, porque ve cómo los niños “van aprendiendo a tomar decisiones responsables, y eso me hace sentir que vamos muy bien”.